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Javiera Córdova: El desafío de humanizar el marketing en la era de la IA

Javiera Córdova: El desafío de humanizar el marketing en la era de la IA

Escribe la gerente general de la Asociación de Marketing Digital y Data de Chile a pocos días de realizarse el encuentro AMDDay 2026.

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista y hoy es una realidad cotidiana que está transformando profundamente la manera en que las empresas operan, se comunican y construyen relaciones con las personas.

Hoy, prácticamente todas las industrias enfrentan el desafío de adaptarse a un entorno donde los datos, la automatización y la IA están redefiniendo procesos, decisiones y experiencias. Pero quizás ningún sector vive esta transformación con tanta intensidad como el marketing digital.

La velocidad de los cambios tecnológicos, la irrupción de herramientas generativas y el creciente protagonismo de los datos personales han obligado a las marcas a replantear no solo sus estrategias, sino también su rol dentro de una sociedad cada vez más conectada, exigente y consciente de la privacidad.

Por eso, la conversación es especialmente relevante para la industria y para el país. La pregunta es cómo avanzamos hacia un ecosistema digital más innovador, pero también más humano, ético y sostenible. Por eso, el desafío es avanzar, liderar, mejorar y amar. Cuatro conceptos que reflejan un momento clave para el marketing y para todas las industrias.

Porque, si bien la tecnología está revolucionando la forma en que las marcas interactúan con las personas, también está instalando preguntas profundas respecto a la confianza, la privacidad y los límites éticos en el uso de los datos.

La IA hoy permite automatizar procesos, anticipar comportamientos de consumo, optimizar campañas en tiempo real y desarrollar experiencias hiperpersonalizadas con niveles de precisión impensados hace algunos años. Sin embargo, mientras más sofisticadas son las herramientas, mayor es también la responsabilidad de las organizaciones.

Gracias al análisis de datos y a la inteligencia artificial, hoy es posible comprender mejor las necesidades, preferencias y comportamientos de las audiencias para ofrecer contenidos, productos y servicios mucho más relevantes. Pero esa misma capacidad tecnológica obliga a preguntarnos hasta dónde estamos dispuestos a llegar.

La entrada en vigencia de la nueva Ley de Protección de Datos Personales en Chile, prevista para diciembre de este año, marca un punto de inflexión para la industria digital. Más allá del cumplimiento normativo, esta legislación instala un cambio cultural respecto de cómo las empresas recopilan, utilizan y protegen la información de las personas.

"La tecnología puede generar contenido, optimizar formatos o analizar tendencias, pero aún necesita contexto cultural, intuición y propósito."

Y ese cambio llega en un momento especialmente sensible, donde la confianza se ha transformado en uno de los activos más valiosos para las marcas, en un país en el que el estado de derecho ha venido a la baja en los últimos 10 años.

Hoy los consumidores no solo evalúan productos o servicios. También observan cómo las empresas gestionan sus datos, qué tan transparentes son y cuál es el propósito detrás de las tecnologías que utilizan.

Por eso, hablar de uso ético de los datos ya no es una conversación exclusiva de áreas legales o tecnológicas. Es una discusión estratégica para cualquier organización que quiera construir relaciones sostenibles en el tiempo.

La inteligencia artificial, sin duda, seguirá avanzando. El desafío es asegurar que ese avance ocurra con responsabilidad, perseguir que logremos autorregularnos antes de que lo hagan los reguladores.

Ahí es donde el concepto “Liderar” adquiere especial relevancia, porque liderar en esta nueva era no significa solamente incorporar herramientas tecnológicas o automatizar procesos antes que otros. Significa entender el impacto que estas tecnologías tienen sobre las personas, las organizaciones y la sociedad.

Las compañías que marcarán la diferencia en los próximos años no serán necesariamente las más automatizadas, sino aquellas capaces de combinar innovación con visión humana. Y eso implica desarrollar capacidades que seguirán siendo profundamente irremplazables: creatividad, pensamiento crítico, empatía y criterio ético.

Uno de los aspectos más interesantes de esta nueva etapa es precisamente cómo la IA está transformando la creatividad. Durante mucho tiempo existió el temor de que la automatización terminara desplazando el trabajo creativo. Sin embargo, lo que estamos viendo es más bien una lógica de colaboración. Las grandes ideas siguen naciendo desde la sensibilidad humana.

La tecnología puede generar contenido, optimizar formatos o analizar tendencias, pero aún necesita contexto cultural, intuición y propósito. Y esas dimensiones siguen dependiendo de las personas.

"Chile tiene una gran oportunidad de avanzar hacia un ecosistema digital más innovador y competitivo, pero también más responsable y sostenible."

Otro gran desafío para las marcas hoy es la omnicanalidad. Los consumidores interactúan simultáneamente en redes sociales, sitios web, aplicaciones, marketplaces y espacios físicos, esperando experiencias coherentes y fluidas en todos esos puntos de contacto.

La IA permite integrar información y mejorar esas experiencias en tiempo real, pero también exige comprender mejor que nunca el comportamiento humano. Porque las personas ya no buscan únicamente eficiencia. Buscan cercanía, autenticidad y marcas capaces de conectar emocionalmente con ellas.

Y ahí aparece probablemente el concepto más disruptivo de A.L.M.A.: Amar. En una industria históricamente dominada por métricas, automatización y performance, poner el foco en “amar” implica recordar que detrás de cada dato existe una persona.

Significa entender que la tecnología debe estar al servicio de relaciones más humanas y no de vínculos impersonales o invasivos. También implica construir un marketing más consciente, capaz de equilibrar innovación con empatía, eficiencia con ética y automatización con propósito.

La IA seguirá evolucionando a una velocidad impresionante. Lo mismo ocurrirá con los datos, la automatización y las plataformas digitales. Pero en medio de toda esa transformación, las organizaciones deberán decidir qué tipo de relaciones quieren construir con las personas.

Ese es probablemente el debate más importante que enfrenta hoy la industria. Y por eso encuentros como AMDDay 2026 son relevantes. Porque más allá de presentar tendencias o tecnologías, abren espacios para reflexionar sobre el impacto humano de esta nueva era digital.

Chile tiene una gran oportunidad de avanzar hacia un ecosistema digital más innovador y competitivo, pero también más responsable y sostenible. La conversación ya no es solo tecnológica. Es cultural, ética y profundamente humana.

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